viernes, 18 de julio de 2014

Carta #1

Va para un mes desde que te has ido y nada ha cambiado.
Quizá tan sólo el vacío de tu ausencia. Pero fuera de eso, nada ha pasado.
Paso los días y las noches sola en mi cuarto, como lo hacía contigo.
Sigo viendo videos y películas. Escucho la misma música que escuchaba contigo.
Sigo durmiéndome tarde, solo que ahora ya no es por hablar contigo...
Mucho pienso que es sólo la costumbre, pero cuando mi corazón recuerda... Sé que es que te extraño.

He hecho algunas cosas locas, he salido con amigos y hasta he ido a un concierto. Ha sido divertido.
Sin embargo... Sigo pensando en ti.
Cuando más feliz he podido estar estos días, tu rostro viene a mi mente y mis ojos te extrañan.
Cuando más feliz he podido estar estos días, es cuando más me gustaría tenerte a mi lado.

¿Sabes? Estoy leyendo la secuela del libro que recomendaste... ¿Te acuerdas?
Es gracioso, porque cuando compré el libro... Sentí una dulce opresión en el pecho.
Felicidad y tristeza al mismo tiempo. Creo que es algo a lo que le llaman "melancolía".
Teniendo el libro entre mis manos, acaricié la tapa y en seguida sentí dolor en mi pecho, pero con una calidez agradable. Una lágrima acompañada de una sonrisa se adueñaron de mi rostro.
Era como una granada activa envuelta en terciopelo.

No lo sé, tal vez, y sólo tal vez, tú también pienses en mí.
Espero.

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